La idea no es mía, sino de un compañero de Tecnología. El año pasado, en la reunión de la primera evaluación un 2º de la ESO de refuerzo me quejaba ante el resto de profesores de que los alumnos eran incapaces de estudiar de memoria. Su nivel de lecto escritura era realmente bajo, y era sólo la práctica, y gracias al trabajo en clase, lo que salía más o menos bien parado en los exámenes. Aún así el ochenta por ciento del grupo suspendía estrepitosamente. Sin posibilidad de salvación.
Entonces, como digo, mi compañero de Tecnología me contó lo que él ya utilizaba en sus exámenes: les dejaba lleva una chuleta. No el cuaderno, ni el libro, sino una chuleta que debía realizar ellos mismos. Claro está, con ciertas normas; esta no podía exceder de una cuartilla por las dos caras. Yo añadí que el grupo debía ser de Primer ciclo de secundaria y su realmente bajo. Este trimestre la he vuelto a poner en práctica. Y la cosa ha sido como sigue.
La reacción del grupo al conocer la noticia fue la de incredulidad y alegría al mismo tiempo. Al principio no se lo creían , pero tampoco quisieron pedir demasiadas explicaciones. Es probable que pensaran que me estaba ocurriendo algo. Un alumno en concreto, inteligente a su manera, aunque como el resto del grupo con un serio retraso de lecto-escritura, apuntilló la razón: " Si es verdad, profe, que haciendo chuletas también se aprende; luego te acuerdas de lo que estás copiando". Pero el grupo no le dio más importancia al comentario, prefirieron creer que se trataba de una especie de extravagancia. Aún hubo una alumna, de esas a las que todo le parece mal, que dijo que cómo iba a hacer algo así, que no lo podría decir a su madre, o se lo iba a creer. Pero el grupo acudió en mi defensa. Estaban bastante entusiasmados. No hay nada como romper la normalidad para ser admitido en un grupo de adolescentes. Y eso fue lo que yo estaba haciendo con ellos.
Escucharon las normas sobre el tamaño de la chuleta y su contenido con atención. Casi me atrevo a decir que con respeto. Les dije asimismo que me quedaría con la chuleta después del examen, para echarle un vistazo. También asintieron con aprobacion. Y en eso quedamos para el día siguiente, el día del examen.
Para desgracia de este profesor, el resultado no fue tan positivo como me imaginaba. No todos se acordaron de trabajar la chuleta en casa. Otros habían copiado al tuntún párrafos del libro de texto sin discriminar muy bien lo importante, es decir, lo que sabían que iba a preguntar, de los ejemplos o párrafos introductorios. Sólo unos pocos habían demostrado su habilidad en la síntesis de la teoría, que en este tema en concreto incluía el debate, el adjetivo y nociones sobre el significado literal y los figurados. Y esos mismos mejoraron, además, en las preguntas prácticas que se incluían y que estaban implícitas en la teoría. Aunque parezca mentira, para el próximo examen les hablaremos de cómo hacer buenas chuletas.
Como técnica con grupos de refuerzo creo que se trata de un acierto. Supone una motivación extra para ellos, y sobre todo les exige un esfuerzo en la síntesis y resumen de los contenidos del examen que de otra manera no harían: su nivel es realmente bajo. Al menos es mejor que seguir por el camino de realizar el examen como habíamos hecho hasta entonces, porque apenas uno o dos lo aprobaban. Pero lo mejor es la complicidad. La ilusión de que en el examen su profe de lengua les deja llevar chuletas.
¿Habrá que adaptarse también a las nuevas tecnologías en este ámbito como propone el vídeo?
domingo, 27 de enero de 2008
Copiar en el examen
miércoles, 23 de enero de 2008
¿Crisis en la educación?

En el intercambio de clases me quedo con una de mis clases de 1º de la ESO, para evitar que salgan de ella, que se peleen o que se armen escándalo. mi presencia n los intimida, pero al menos puedo hacer que se den cuenta de lo que está mal, y que lo eviten. Incluso se acostumbran a pedir permiso para lo que consideran que es salirse de las normas. No me importa hacerlo, porque aunque ignoran mi presencia puedo conversar con alguno en un tono que sería imposible en clase, hacer alguna broma, escuchar las recomendaciones de libros que me hacen, etc.
Inevitablemente cuando el siguiente profesor entra en clase cambiamos algunas palabras sobre el grupo. Y el juicio casi nunca ha sido positivo: no trabajan en casa, no estudian para los exámenes, sus familias se desentienden de sus problemas en el instituto. Su tutor les ha preguntado hace poco a qué hora se van a la cama y todos están aún viendo le tele con sus padres a las doce de la noche. Después de comentar aquello que nos ha funcionado con ellos y lo que no, un "hacemos lo que podemos" suele ser la última de las reflexiones, antes de que mi compañero de música entre en el aula armándose los machos y yo salga a una hora de merecido descanso.
Y es que , ¿se puede hacer otra cosa?
Acabo de volver a leer el interesante artículo del sociólogo José Saturnin Martinez García en El País el pasado 14 de enero, recomendado por un hermano mayor que se vio identificado en él. En contra del sentir oficial del mundo intelectual y de la profesión, argumenta que la educación española no va nada mal. La diferencia entre el sistema educativo de hace treinta años y el de ahora es la selección. Los bachilleratos de antes eran buenos porque sólo llegaban a él unos pocos. Como recuerda este sociólogo sólo 16 de sus compañeros del colegio, de 140, pasaron al bachillerato. Mi hermano mayor recordaba que llegaron al instituto cuatro de toda su promoción del colegio. Y de esos cuatro sólo él había finalizado una carrera universitaria. De manera que es un evidente éxito social que hoy día estén hasta los dieciséis años en el instituto en unas tasas de escolaridad de casi el 100 %.
Los que se indignan dentro y fuera de las aulas en el debate educativo, intelectuales, políticos de flema, tertulianos avisados, profesores y padres, y yo mismo, sea dicho por la charla que tuve con mi hermano, debemos reflexionar sobre estos datos. A nuestras clases asisten alumnos que hace unos años simplemente no acudirían; excluidos de la sociedad o trabajadores semi explotados por sus jefes o familias. Su desidia ya no me llevará a pensar que estarían mejor fuera, en su casa o trabajando. Sino que hoy día tienen una oportunidad de mejorar su cultura y, sobre todo, su integración en la sociedad. Porque la Secundaria es hoy el mejor laboratorio de socialización que existe. Taller de convivencia para futuros ciudadanos. Y, por qué no, esperanza de ascenso social para unos pocos.
Quizá no nos guste la sociedad que se refleja en nuestros alumnos y nos creamos incapaces de cambiarla.
Pero, ¿hay un reto más hermoso?
domingo, 20 de enero de 2008
Preestreno
Esta semana voy a comenzar a trabajar con el blog de aula. En principio, estará dirigido al grupo de Primero de Bachillerato. Mi inquietud es cada vez mayor. Soy nuevo en esto de ser blog profesor. No sé muy bien cuál va ser el resultado de todo esto tratándose de un grupo no demasiado motivado, con no demasiado nivel, poco trabajador o colaborador, es decir, una clase normal. En cualquier caso estoy convencido de que no hay marcha atrás. Las nuevas tecnologías son ya una herramienta ineludible en el aula. Entendida como una preparación para el mundo del futuro son, además, imprescindibles.
La idea es combinar el blog con una dirección de correo electrónico que permita suplir las carencias en la publicación de contenidos del blog. Los trabajos, apuntes, ejercicios, etc. serán enviados en las dos direcciones. En la Universidad muchos profesores trabajan ya de esta manera. Y como leí hace poco se trata de empezar la casa por el suelo, y no al revés.
En la primera entrada de mi blog de aula, llamado, aulablogenprimerob, nombre no demasiado original, lo reconozco, pero es que ha sido una de las tareas más difíciles del día, les pido a los alumnos que hagan algún comentario sobre un vídeo tomado de dotSUB, una página de vídeos muy interesante, porque permite subtitular cualquier vídeo.
domingo, 13 de enero de 2008
La isla del tesoro

Tengo la impresión de que muchas de las actividades que preparo a lo largo del curso son propuestas cuyo resultado es altamente aleatorio, impredecible. Lo que funciona con una clase, es posible que no funcione tanto con otra, y así que te ves obligado a adaptarte constantemente a cada grupo, cada uno totalmente diferente, y desde luego a cada alumno. Pues bien, este juego del emboscado al que casi todos los docentes jugamos, me ha deparado esta semana una sorpresa muy especial cuyo protagonistas han sido La isla del tesoro y un alumno de Primero de la ESO con serios problemas de comportamiento derivados de una terrible situación de abandono familiar. Se llama Tino y es un chico problemático, con el que apenas he podido sacar hasta ahora nada en claro, sencillamente porque se niega a hacer nada. Pero un chico también que muestra enseguida que, detrás de esa actitud negativa con los profesores y con sus compañeros, el desamparo y la falta de cariño.
El día de la entrega de notas decidí entregar a los alumnos de mis dos cursos de Primero de la ESO una carta a los padres de los niños que no habían hecho las lecturas del primer trimestre para que con un pequeño trabajo la recuperen - que no esa otra que La isla del tesoro de Stevenson. La indolencia de los alumnos ante la lectura me hizo pesar en esta medida en la que me dirigía directamente a los padres comentándoles la importancia de la lectura y dándoles el nombre de las próximas. Los dos cursos son de un nivel muy bajo, en los que incluso la comprensión de la novela de Stevenson es a veces limitada. Pero creo importante comienza el curso con una lectura clásica para luego leer novelas más recientes, como la interesante La mirada oscura de Joan Manuel Gisbert o El valle de los lobos de Laura Gallego.
A la espera de que me entreguen aún los trabajos este lunes, último día de recogida, el pasado miércoles me llevé la clase de Tino al salón de actos a ver lo que nos diera tiempo de la versión de Walt Disney de La isla del tesoro de 1950, la mejor según tengo entendido, con un estupendo rabajo de actores y de dirección. Antes de explicarles lo que íbamos a ver y pedirles que se comportaran, etc. Tino me dijo que había traído el trabajo pero que no lo encontraba. No lo creí. Es típico de Tino que intente engañarte así de un modo muy simple, y muy molesto también, aseverando lo que no es cierto.
Aún así durante la proyección me di cuenta que se había sentado adelante y que atendía a la película más aún que el resto, indicando qué personaje era cada uno, adelantando lo que iba a ocurrir, y lo mejor de todo pidiendo a sus compañeros que se callaran de una vez. De repente le vi revolviendo en la mochila y acercándome un par de folios doblados y escritos a mano. Satisfecho y presumido me dijo que ese era su trabajo, que ya me lo había dicho pero que no lo encontraba. Después he leído con atención lo que ha escrito. Aunque no estoy seguro si se lo ha leído todo, en el apartado de opinión personal dice que le ha gustado mucho. Y responde a las preguntas sobre personajes y situaciones que le había hecho de manera correcta. Nunca me hubiera imaginado que Tino, que tantos problemas ha causado hasta ahora, fuera de los pocos que han leído y preparado el trabajo que les pedí. Por lo que dice en su trabajo y por la mirada atenta con la que contemplaba la película, estoy seguro que se ha sentido Jim Hawking a la busca del tesoro y pienso que su lectura le ha reconciliado un poco con la vida, con su madre, que probablemente le ha debido ayudar a leer y hacer el trabajo, y también un poco con la clase de lengua.
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martes, 8 de enero de 2008
De modelos y diagnósticos

Sigo leyendo con interés el blog PROFESOR EN LA SECUNDARIA y creo que ya me h convertido en uno más de su admiradores. La vida del profesor de Lengua y Literatura pasa por él con todo lo que tiene de creatividad y vocación. Se ve como una postura ante la vida, un compromiso con una literatura entendida como posibilidad de desarrollo personal y social. Entiendo cómo muchas de las personas n vinculadas a la enseñanza se admiran ante el relato de esas experiencias que a todos nos tienen en vilo. Es la grandeza de la profesión que demasiadas veces se enfrenta a una realidad que está en su contra. No tengo empacho en decir en que me inspirado tanto en el aula como en este blog. Su plan de lectura e ha inspirado en algo que tengo en mente. Queda dicho.
El derroche consumista de los Reyes desemboca sin apenas transición en este inicio de trimestre. Contemplo con espanto aquí y en la gran ciudad los despojos de la fiesta: cajas enormes de juegos o muñecas, de consolas, de artefactos más o menos útiles en casa o en la vida cotidiana. En las habitaciones de los niños se acumulan de nuevo los juguetes sobre los de otros años, como una como una capa geológica de sedimentos que indicase las edades del niño. Creo que de esta manera es imposible que ninguno de ellos, (o un adolescente, las edades de la vida se van retrasando) se pueda tomar en serio algún regalo. El valor de la novedad, pues consumen tanto, está por encima del valor intrínseco del juguete. Su mirada ante ellos no puede ser más que superficial y competitiva. ¿A quién le han traído la ultima Wii? ¿Cuánto se va a jugar con ella en casa?
Digo esto porque creo que el más incómodo de los defectos de nuestros alumnos es esa mirada superficial y sin compromiso ante los saberes, que con esfuerzo les pretendemos inculcar. Carecen muchas veces del compromiso por lo arduo o complejo, por lo que no les da satisfacción al instante, por lo que exige un esfuerzo sostenido. Lo que ha ellos no les sirve, lo desechan. No necesariamente de malas maneras, claro. El desinterés tiene muchas caras distintas, no todas ellas desagradables. Es nuestro enemigo a batir; es mi compromiso de este año que comienza.
jueves, 3 de enero de 2008
Buenos deseos

Los chicos del instituto la llaman la Charo y yo he visto cómo al oír su nombre se giran inmediatamente, respetuosos o acobardados, pero nunca indiferentes: ¡que viene la Charo!. El primer post del año, en el que son lógicos los buenos deseos y mejores propósitos para el futuro, quiero dedicarlo a una compañera que se jubila este curso y que representa para mí lo mejor que he podido conocer de la educación : la sabiduría de toda una vida dedicada al trabajo.
Charo parece enfadada constantemente y no permite a los alumnos, ni dentro ni fuera de clase, una salida de tono cualquiera. No emplea esa adaptabilidad al medio de la mayoría de docentes, en la que me incluyo, que tantas veces nos lleva a obviar la insolencia o la falta de respeto. Su mano es firme y su voz implacable; sabe sancionar lo que es sancionable y llamar a las cosas por su nombre; no deja pasar una y tampoco entiende por qué debería hacerlo. Los chicos lo saben y por eso la respetan. Con ella no se puede bromear.
Precisamente por eso los chicos valoran más el cariño que con que los rata y que no regatea, un cariño generoso pero exigente. Cada año es la que más flores recibe cuando los alumnos de cuarto organizan la venta colectiva para su viaje. La clase agradece tanto el orden que impone como la justicia en sus afectos. Siempre defiende al débil.
Charo parece enfadada constantemente y no permite a los alumnos, ni dentro ni fuera de clase, una salida de tono cualquiera. No emplea esa adaptabilidad al medio de la mayoría de docentes, en la que me incluyo, que tantas veces nos lleva a obviar la insolencia o la falta de respeto. Su mano es firme y su voz implacable; sabe sancionar lo que es sancionable y llamar a las cosas por su nombre; no deja pasar una y tampoco entiende por qué debería hacerlo. Los chicos lo saben y por eso la respetan. Con ella no se puede bromear.
Precisamente por eso los chicos valoran más el cariño que con que los rata y que no regatea, un cariño generoso pero exigente. Cada año es la que más flores recibe cuando los alumnos de cuarto organizan la venta colectiva para su viaje. La clase agradece tanto el orden que impone como la justicia en sus afectos. Siempre defiende al débil.
Como no se casa con nadie, y tampoco por nadie se va a callar , tiene en su conversación especial inquina contra el departamento de Orientación con los que obviamente -es de la vieja escuela- no comparte los mismos criterios. Cree en la igualdad de oportunidades tanto como los demás, pero no cree en la justificación indiscriminada y en una tolerancia que con frecuencia desemboca en impunidad, en el trato privilegiado a los que más desórdenes provocan, en la concesión de recursos a los que menos conocen la dinámica de una clase de la ESO.
Sus métodos son sencillos y eficientes. Hace que casi toda la clase trabaje en clase y estudie en casa. Y desde esa perspectiva inculca el respeto por el trabajo bien hecho.
Hoy que inauguro el 2008 en el blog quiero hacer una dedicatoria a Charo que completa su vida laboral con la jubilación que ella tanto ansía. Y no entiendo cómo su experiencia y sus conocimientos no se aprovechan antes de que deje el trabajo. Por su saber estar dentro y fuera del aula debería estar ya mucho tiempo formando jóvenes profesores.Tampoco entiendo por qué la administración no ha previsto algún tipo de reconocimiento público a profesionales que, como ella, que han dedicado su vida a la enseñanza. Ella que tanto nos tendría que enseñarnos a los demás.
sábado, 29 de diciembre de 2007
Con la gramática hemos topado
Dice Luis González Nieto en su Teoría Lingüística y Enseñanza de la Lengua publicado en Cátedra, y que considero un excelente manua de preparación de profesores de lengua, que la gramática sólo debe enseñarse en relación al aprendizaje de las destrezas comunicativas. Lo importante, viene a decir, es que los alumnos desarrollen las competencias comunicativas y no que acumulen conocimientos abstractos y en absoluto funcionales.
Me enfrento en este segundo trimestre que va a empezar con los temas de gramática de mi curso de primero de bachillerto. Y la duda es la de todos los años , ¿Cómo cumlir con el temario sin que la gramática se convierta en otro de esos conocimientos inútiles de los que habla González Nieto y tantos otros, que el alumno sólo domina para aprobar el examen?
Estoy cnvencido de que el problema de la grmática en la Secundaria es común a todos los profesores que año a año intentamos sacarla adelante. Voy a dar aquí simplemente mi opinión acerca de lo uqe falla o falta en ella.
Tanto en la ESO cmo en el bachillerato los temarios de Lengua y Literatura pretenden abarcar tantos conocimientos que su tratamienot sólo puede ser superficial. En la ESO los apartados de Comunicación y Tipos de Textos deben compartir espacio con la ortografía, la lectura, el vocabulario, la literatura y la gramática propiamente dicha. No sólo se trata de que son muchos conocimientos diferentes, sino de que es casi imposible relacionarlos en un todo homogéneo. En un solo tema se mezclan conocimientos propios de la gramática más tradicional, clases de palabras, sintaxis, etc. con otros procedentes de la gramática funcional o pragmática, tipos de texto, oralidad verus escritura, por ejemplo. Es como si se pretendiera que no faltara nada, como si se tuviera que enseñar de todo a costa de no profundizar en nada.
El problema en primero de bachillerato no es tanto si dar o no gramática, es evidente que sí, si no el de cambiar, en mi opinión, las rutinas de muchos años. Este año me he negado a expicar las dicotomías de Saussure, en la convicció de que no añaden nada y están en la práctica más que superadas. He preferido introducir a mis alumnos en los principios, más básicos de la gramática generativa a través del libro de los profesores Hernanz y Brucart, La sintaxis. Creo que ha llamado más su atención comprobar que todas las gramáticas tienen una base común, y que todos al nacer debían poseer parte de esa gramática. El relato de cómo un niño aprende su lengua materna en poco meses también ha llamado su atención y les ha llevado a preguntar por qué tardan tanto en aprender segundas lenguas. La oposición entre competencia y actuación es más intuitiva que la de legua y habla. La parte psicológica de la gramática de Chomsky siempre me ha parecido tremendametne atractiva. Por lo demás, a este nivel no esnecesario introducir a los alumnos en el sistema de reglas o principios. Una somera definición de lo que es la gramática sobra.
Por otra parte, del estudio de la morofología como de la sintaxis se pueden encontrar no pocas relaciones con la gramática de sus segundas lenguas, sea el inglés o el francés y en las interferencias de unas sobre otras. Un aspecto que los libros de texto ignoran hasta lo que yo conozco, pero que enriquece no poco la gramática.
Ademá, pretendo incluir en el estudio de las funciones sintáctica la idea de función semántica o papel temático, fundamental para conocer la idea de pasiva, o la de transitvidad. Ya veremos qué resulta de todo esto.
La Gramática, así con mayúsculas, tiene una mala fama que no es justa. Parece una materia innecesaria en estos momentos de crisis del sistema educativo, donde los alumnos no alcanzan unos mínimos de comprensón escrita. y ha sido refugio, por qué no reconocerlo, de una práctica docente muy cómoda en la que el aprendizaje se formula mecánico y altamente programado, y el alumno no podía, ni debía, aportar cosa alguna. Al menos en bachillerato se puede profundizar en un conocimiento que da conciencia de la propia lengua, de las similitudes con otras, así como de la naturaleza universal y genética del lenguaje que tenemos en común los seres humanos. Que no es poco.
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