
Los chicos del instituto la llaman la Charo y yo he visto cómo al oír su nombre se giran inmediatamente, respetuosos o acobardados, pero nunca indiferentes: ¡que viene la Charo!. El primer post del año, en el que son lógicos los buenos deseos y mejores propósitos para el futuro, quiero dedicarlo a una compañera que se jubila este curso y que representa para mí lo mejor que he podido conocer de la educación : la sabiduría de toda una vida dedicada al trabajo.
Charo parece enfadada constantemente y no permite a los alumnos, ni dentro ni fuera de clase, una salida de tono cualquiera. No emplea esa adaptabilidad al medio de la mayoría de docentes, en la que me incluyo, que tantas veces nos lleva a obviar la insolencia o la falta de respeto. Su mano es firme y su voz implacable; sabe sancionar lo que es sancionable y llamar a las cosas por su nombre; no deja pasar una y tampoco entiende por qué debería hacerlo. Los chicos lo saben y por eso la respetan. Con ella no se puede bromear.
Precisamente por eso los chicos valoran más el cariño que con que los rata y que no regatea, un cariño generoso pero exigente. Cada año es la que más flores recibe cuando los alumnos de cuarto organizan la venta colectiva para su viaje. La clase agradece tanto el orden que impone como la justicia en sus afectos. Siempre defiende al débil.
Charo parece enfadada constantemente y no permite a los alumnos, ni dentro ni fuera de clase, una salida de tono cualquiera. No emplea esa adaptabilidad al medio de la mayoría de docentes, en la que me incluyo, que tantas veces nos lleva a obviar la insolencia o la falta de respeto. Su mano es firme y su voz implacable; sabe sancionar lo que es sancionable y llamar a las cosas por su nombre; no deja pasar una y tampoco entiende por qué debería hacerlo. Los chicos lo saben y por eso la respetan. Con ella no se puede bromear.
Precisamente por eso los chicos valoran más el cariño que con que los rata y que no regatea, un cariño generoso pero exigente. Cada año es la que más flores recibe cuando los alumnos de cuarto organizan la venta colectiva para su viaje. La clase agradece tanto el orden que impone como la justicia en sus afectos. Siempre defiende al débil.
Como no se casa con nadie, y tampoco por nadie se va a callar , tiene en su conversación especial inquina contra el departamento de Orientación con los que obviamente -es de la vieja escuela- no comparte los mismos criterios. Cree en la igualdad de oportunidades tanto como los demás, pero no cree en la justificación indiscriminada y en una tolerancia que con frecuencia desemboca en impunidad, en el trato privilegiado a los que más desórdenes provocan, en la concesión de recursos a los que menos conocen la dinámica de una clase de la ESO.
Sus métodos son sencillos y eficientes. Hace que casi toda la clase trabaje en clase y estudie en casa. Y desde esa perspectiva inculca el respeto por el trabajo bien hecho.
Hoy que inauguro el 2008 en el blog quiero hacer una dedicatoria a Charo que completa su vida laboral con la jubilación que ella tanto ansía. Y no entiendo cómo su experiencia y sus conocimientos no se aprovechan antes de que deje el trabajo. Por su saber estar dentro y fuera del aula debería estar ya mucho tiempo formando jóvenes profesores.Tampoco entiendo por qué la administración no ha previsto algún tipo de reconocimiento público a profesionales que, como ella, que han dedicado su vida a la enseñanza. Ella que tanto nos tendría que enseñarnos a los demás.
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