domingo, 27 de enero de 2008

Copiar en el examen

La idea no es mía, sino de un compañero de Tecnología. El año pasado, en la reunión de la primera evaluación un 2º de la ESO de refuerzo me quejaba ante el resto de profesores de que los alumnos eran incapaces de estudiar de memoria. Su nivel de lecto escritura era realmente bajo, y era sólo la práctica, y gracias al trabajo en clase, lo que salía más o menos bien parado en los exámenes. Aún así el ochenta por ciento del grupo suspendía estrepitosamente. Sin posibilidad de salvación.
Entonces, como digo, mi compañero de Tecnología me contó lo que él ya utilizaba en sus exámenes: les dejaba lleva una chuleta. No el cuaderno, ni el libro, sino una chuleta que debía realizar ellos mismos. Claro está, con ciertas normas; esta no podía exceder de una cuartilla por las dos caras. Yo añadí que el grupo debía ser de Primer ciclo de secundaria y su realmente bajo. Este trimestre la he vuelto a poner en práctica. Y la cosa ha sido como sigue.
La reacción del grupo al conocer la noticia fue la de incredulidad y alegría al mismo tiempo. Al principio no se lo creían , pero tampoco quisieron pedir demasiadas explicaciones. Es probable que pensaran que me estaba ocurriendo algo. Un alumno en concreto, inteligente a su manera, aunque como el resto del grupo con un serio retraso de lecto-escritura, apuntilló la razón: " Si es verdad, profe, que haciendo chuletas también se aprende; luego te acuerdas de lo que estás copiando". Pero el grupo no le dio más importancia al comentario, prefirieron creer que se trataba de una especie de extravagancia. Aún hubo una alumna, de esas a las que todo le parece mal, que dijo que cómo iba a hacer algo así, que no lo podría decir a su madre, o se lo iba a creer. Pero el grupo acudió en mi defensa. Estaban bastante entusiasmados. No hay nada como romper la normalidad para ser admitido en un grupo de adolescentes. Y eso fue lo que yo estaba haciendo con ellos.
Escucharon las normas sobre el tamaño de la chuleta y su contenido con atención. Casi me atrevo a decir que con respeto. Les dije asimismo que me quedaría con la chuleta después del examen, para echarle un vistazo. También asintieron con aprobacion. Y en eso quedamos para el día siguiente, el día del examen.
Para desgracia de este profesor, el resultado no fue tan positivo como me imaginaba. No todos se acordaron de trabajar la chuleta en casa. Otros habían copiado al tuntún párrafos del libro de texto sin discriminar muy bien lo importante, es decir, lo que sabían que iba a preguntar, de los ejemplos o párrafos introductorios. Sólo unos pocos habían demostrado su habilidad en la síntesis de la teoría, que en este tema en concreto incluía el debate, el adjetivo y nociones sobre el significado literal y los figurados. Y esos mismos mejoraron, además, en las preguntas prácticas que se incluían y que estaban implícitas en la teoría. Aunque parezca mentira, para el próximo examen les hablaremos de cómo hacer buenas chuletas.
Como técnica con grupos de refuerzo creo que se trata de un acierto. Supone una motivación extra para ellos, y sobre todo les exige un esfuerzo en la síntesis y resumen de los contenidos del examen que de otra manera no harían: su nivel es realmente bajo. Al menos es mejor que seguir por el camino de realizar el examen como habíamos hecho hasta entonces, porque apenas uno o dos lo aprobaban. Pero lo mejor es la complicidad. La ilusión de que en el examen su profe de lengua les deja llevar chuletas.
¿Habrá que adaptarse también a las nuevas tecnologías en este ámbito como propone el vídeo?

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