martes, 8 de enero de 2008

De modelos y diagnósticos





Sigo leyendo con interés el blog PROFESOR EN LA SECUNDARIA y creo que ya me h convertido en uno más de su admiradores. La vida del profesor de Lengua y Literatura pasa por él con todo lo que tiene de creatividad y vocación. Se ve como una postura ante la vida, un compromiso con una literatura entendida como posibilidad de desarrollo personal y social. Entiendo cómo muchas de las personas n vinculadas a la enseñanza se admiran ante el relato de esas experiencias que a todos nos tienen en vilo. Es la grandeza de la profesión que demasiadas veces se enfrenta a una realidad que está en su contra. No tengo empacho en decir en que me inspirado tanto en el aula como en este blog. Su plan de lectura e ha inspirado en algo que tengo en mente. Queda dicho.

El derroche consumista de los Reyes desemboca sin apenas transición en este inicio de trimestre. Contemplo con espanto aquí y en la gran ciudad los despojos de la fiesta: cajas enormes de juegos o muñecas, de consolas, de artefactos más o menos útiles en casa o en la vida cotidiana. En las habitaciones de los niños se acumulan de nuevo los juguetes sobre los de otros años, como una como una capa geológica de sedimentos que indicase las edades del niño. Creo que de esta manera es imposible que ninguno de ellos, (o un adolescente, las edades de la vida se van retrasando) se pueda tomar en serio algún regalo. El valor de la novedad, pues consumen tanto, está por encima del valor intrínseco del juguete. Su mirada ante ellos no puede ser más que superficial y competitiva. ¿A quién le han traído la ultima Wii? ¿Cuánto se va a jugar con ella en casa?

Digo esto porque creo que el más incómodo de los defectos de nuestros alumnos es esa mirada superficial y sin compromiso ante los saberes, que con esfuerzo les pretendemos inculcar. Carecen muchas veces del compromiso por lo arduo o complejo, por lo que no les da satisfacción al instante, por lo que exige un esfuerzo sostenido. Lo que ha ellos no les sirve, lo desechan. No necesariamente de malas maneras, claro. El desinterés tiene muchas caras distintas, no todas ellas desagradables. Es nuestro enemigo a batir; es mi compromiso de este año que comienza.

1 comentario:

Toni Solano dijo...

Nos guste o no, ésa es la sociedad que tenemos y sería difícil luchar contra ella, tanto como luchar contra el tiempo. Creo que es mejor saber sacar partido del signo de los tiempos, entender cómo se estructuran las nuevas escalas de valores de los chavales y tratar de ajustar la docencia a ellos. Para mí es fundamental la empatía; con los adolescentes, si te sitúas en frente, tienes poco que hacer. Pongámonos a su lado y guiémoslos.
Un saludo.